Después de un largo proceso —que tomó un par de meses de discusión en el Senado y el Congreso de Diputados—, España aprobó la Ley para la Regulación de la Eutanasia o la “administración directa al paciente de una sustancia por parte del profesional sanitario competente” además de otras disposiciones médicas.

Con 202 votos a favor, 141 en contra y dos abstenciones, el Congreso de Diputados aprobó esta ley impulsada por el Partido Socialista Obrero Español que contó con el apoyo de algunos grupos civiles— en medio de un debate sobre la precisión que necesitaba esta iniciativa para contar con un respaldo legal y las implicaciones éticas.

Esta discusión se trató de un proceso largo. Apenas en diciembre de 2020, el Congreso de Diputados aprobó la legalización de la eutanasia. Luego, la iniciativa pasó al Senado, donde la ley orgánica de regulación de la eutanasia tuvo algunos cambios, fue aprobada y regresó al Congreso, que este 18 de marzo terminó dando su aprobación final.

España aprueba legalizar la eutanasia

Esta ley o enmienda para regular la eutanasia entrará en vigor en tres meses y para su aplicación, el o la solicitante —mayor de edad y en plena capacidad de sus facultades— debe padecer una enfermedad grave o incurable, un padecimiento grave, crónico e imposibilitante cuyas consecuencias son un sufrimiento intolerable.

De acuerdo con el Congreso de Diputados de España, se trata del “derecho a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir”, que será incluido en los servicios del Sistema Nacional de Salud —es decir, será universal siempre y cuando la o el solicitante sea mayor de edad, en plena capacidad de sus facultades y demuestre que es autónomo en cuanto a la decisión de aplicar a la eutanasia.

Además de la “administración directa al paciente de una sustancia por parte del profesional sanitario competente”, la Ley para la Regulación de la Eutanasia contempla la “prescripción o el suministro al paciente por parte del profesional sanitario de una sustancia, de manera que este se la pueda autoadministrar, para causar su propia muerte”. Es decir, el suicidio asistido.

Aquí, España dejó activo el recurso de la objeción de conciencia del personal médico. O sea, si un médico o médica no están de acuerdo con la eutanasia, pueden declinar —pero no podrán obstaculizar el derecho a una muerte digna.

Con esta decisión, España se unió a la pequeña lista de países que han legalizado la eutanasia como Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo o Canadá —en Estados Unidos algunos estados la han aprobado, al igual que en Victoria, Australia.

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