Un estudio del departamento de Comunicación de la  Universidad de Colorado, reveló que la mayoría de las personas no son capaces de diferenciar entre un cuadro pintado por AI y un artista de carne y hueso. ¿Podrías reconocer cuál es cuál?

La investigación surgió a partir del fenómeno  ocurrido en la casa de subastas ‘Christie’s’ en 2018. Cuando la obra “Edmond de Belamy”, la primer pintura generado por la inteligencia artificial a través el colectivo parisino ‘Obvious’, se vendió  en 2018 por  un total de 432 mil 500 dólares, diez veces más que su precio original, superando el precio promedio de cualquier obra pintada por un artista masculino en una subasta.

Además, el investigador y líder de la investigación, Harsha Gangadharbatla,  también tomó en cuenta un antiguo estudio realizado en 2017, donde una galería de arte pidió las personas que compararan una selección de obras de arte de IA y una colección de piezas reales de Art Basel, revelando que la gente prefería principalmente las obras de arte creadas por robots, que por personas. Pues qué no se supone que el arte es la máxima expresión de los sentimientos humanos.

“Lo que realmente me interesó, es el rol que tienen los seres humanos en la producción de arte. Siempre asumí que había un alma que los artistas vierten en su trabajo. Cuando una máquina crea el trabajo, ¿Cómo lo interpreta la gente? ¿Todavía se mueven? ¿Qué papel juega el conocimiento de quién produjo la obra de arte en cómo se percibe?”, señala Gangadharbatla, que gracias a su complejo apellido, no resulta difícil adivinar su nacionalidad.

El estudio publicado en la revista ‘Empirical Studies in the Arts’,  consistió en una encuesta en la que se pedía a los voluntarios que distinguieran entre cuadros pintados por AI y un artista. Se trataba de una colección de obras de los artistas Tom Bailey y Steve Johnson, entre las que se encontraban imágenes de paisajes impresionistas y abstracciones geométricas. En tanto que el resto, fue obra de algoritmos programados por una computadora.

De los cientos de voluntarios que respondieron a la encuesta, la mayoría no pudo identificar correctamente más de una de cada cinco obras de paisaje creadas por  a IA. Más del 75 % no logró reconocer el origen de la obra en los cuatro restantes. La gente tuvo un poco más de éxito al atribuir las obras de arte abstractas de la IA, lo que indica una tendencia a equiparar la abstracción con la IA y el arte representativo con un pintor.
Si bien Gangadharbatla dice que la IA que crea obras de arte es relativamente inofensiva, agrega que el futuro de la  publicidad podría convertirse en una historia diferente.

Con información de Sopitas